Literatura y Bohemia en el Valparaíso popular
Cuando se habla de la vida cultural en el puerto suelen evocarse las actividades más atrayentes desde el punto de vista cultural, ya sean fiestas, celebraciones u otras. Sin embargo, uno de los puntos que se ha ignorado en este «re – impulso» de la vida social, impulsada desde el retorno a la democracia, ha sido sin dudas el fomento a la literatura, uno de los pilares en la construcción de comunidad que gozó en su época del importante fomento ofrecido por autoridades e instituciones de la zona.
El pasado viernes correspondió a los alumnos de primer año en la carrera de Periodismo impartida por la PUCV, exponer desde diferentes aristas lo que significa la vida en Valparaíso, en la actividad denominada “Periodismo de Gira por Chile”, en donde se resaltó además la “importante actividad bohemia y cultural de la ciudad, destacándola por sobre otras en el país”, según palabras de los ponentes.
Tema frecuente entre las variadas disertaciones fueron precisamente las distintas expresiones socioculturales del Gran Valparaíso. Arquitectura, tradición, arte, gastronomía y actividades nocturnas encierran las áreas que nuestros compañeros cubrieron para relatar cómo, entre otras cosas, se ha levantado la ciudad en cuanto a la recuperación de espacios de convivencia y esparcimiento, suprimidos drásticamente tras el golpe de Estado y la dictadura.
Como señaló el Director de la Escuela de Periodismo y docente al mando de la exhibición, Fernando Rivas, en su texto “La bohemia como expresión de la sociabilidad porteña” refiriéndose a las consecuencias derivadas del 11 de septiembre del 73′, “cuando el quiebre institucional y la aplicación del toque de queda asestó un golpe mortal a la vida nocturna”. La propuesta general de los estudiantes en respuesta a lo último se resume en que durante las últimas décadas, tanto empresarios como autoridades se han propuesto la meta de darle hogar en Valparaíso a ese cariz bohemio que lo ha caracterizado a lo largo de su historia.
Sin embargo, este “repunte” de la vida social en el puerto está lejos aún de imitar siquiera el desarrollo cultural del que alguna vez se preocuparon diferentes organismos (nuestra misma Universidad, por ejemplo) en vías de transformar a la ciudad en un verdadero referente para la vida bohemia, no sólo en un sentido fiestero rebosante de alcohol y otros excesos, sino apuntando al origen mismo del concepto, ya sea a través del traspaso de ideas, conocimientos, creaciones artísticas y al interés por lo referente a lo intelectual.
En agosto de 1969 se celebró en las ciudades de Santiago, Concepción y Valparaíso el Encuentro Latinoamericano de Escritores, organizado por la Sociedad Escritora de Chile y formando parte de una serie de reuniones a lo largo del continente para terminar con el aislamiento de los autores durante la década de los 50′, en donde trabajaban prácticamente al margen del público y de sus mismos colegas.
La junta del 69′, sin embargo, significó ser el más importante de todos, debido a la trayectoria de sus participantes (Mario Vargas Llosa, Juan Rulfo, Juan Enrique Adoum y Marta Traba, entre otros), como por la cobertura mediática, difusión y por las circunstancias en que se desarrolló.
“El Encuentro se caracterizó por celebrarse cara a cara con los estudiantes y obreros (…) más de una vez las sesiones fueron interrumpidas por estudiantes acalorados que exigían mayor compromiso de los escritores, los emplazaban a llevar su discurso a la calle, y allí frente al pueblo, hablar de revolución, de injusticias y cambios”, señala un pasaje del libro “La red de escritores latinoamericanos de los sesenta”, de Germán Albuquerque.
En él se describe también que las sesiones se efectuaban en lugares comunes (además de las sedes ofrecidas por el Hotel O´higgins y salas de la PUCV), es decir, se podía ver a los intelectuales conversando o incluso discutiendo el lugares como el Cinzano, J Cruz o cualquiera de los populares del puerto, permitiendo la intervención directa de la ciudadanía (obreros y campesinos en su mayoría) en los debates que hablaban de desigualdad, lucha de clases y de la conciencia social que se les exigía a los escritores.
Lo anterior es el ejemplo que mejor corrobora la histórica tradición literaria ligada a la bohemia en Valparaíso de la que hablamos, alejada de lo que estamos acostumbrados a escuchar o leer (juergas, fiestas y aniversarios). Representaba esta el ideal conceptual de la difusión cultural, con los referentes intelectuales conversando en espacios comunes para y con la población, al servicio de la misma y pendiente a sus inquietudes (no debería ser preciso añadir la época histórica que da contexto a nuestro relato, en pleno periodo de elecciones que acabarían con Salvador Allende en el poder).
La bohemia en Valparaíso ha jugado un rol clave en su construcción histórica, sin embargo tal vez siga siendo un concepto difícil de definir, pues su concepción puede referir a una serie de aristas irreconciliables una de otra. Sin embargo como eso es parte del rol periodístico y, añadiendo al “compromiso social de la escritura” al que apuntaban los estudiantes y trabajadores de fines de los sesenta, sería óptimo que se mantenga siempre ligada con el conocimiento mutuo, las ideas, las representaciones de arte, las manifestaciones culturales y el enriquecimiento personal a través del resto.










